Este mes de mayo se cumplían diez años de la trágica muerte del alpinista Iñaki Ochoa de Olza. Él, que había protagonizado más de 200 expediciones al Himalaya y que había escalado doce ochomiles, acabó dejando su vida en la montaña. Si bien su desgraciado fallecimiento no quedó para nada en el anonimato entonces, me gustaría en este artículo revivir su legado, reivindicando y dando el tributo merecido a una historia que nos deja enormes lecciones para la gestión y también para nuestra vida. Son este tipo de ejemplos, no siempre afortunadamente con finales tan trágicos, los que me suelen acompañar en las aulas de formación. La transferencia a nuestro día de día, a través de una mirada metafórica y salvando obviamente las distancias, es realmente reveladora.
